Cuando no podemos resolver un problema porque se ha complicado tanto, conviene replantearlo e iniciar de nuevo, revisar lo básico y si las opciones o las posibles soluciones son muchas y la información es tanta, es más útil saber analizar,y discernir, entonces si, elegir la más adecuada. En educación, tenemos que volver a lo básico y rescatar el valor humano del conocimiento y lo básico no solo relaciona al ser con su entorno, sino también lo reconcilia con éste.
José M. Esteve, confrontó el objetivo de ser docente, para él, es ser maestro de Humanidad y lo verdaderamente importante es ayudar a los estudiantes a comprenderse a si mismos y entender el mundo que los rodea, la pregunta aquí sería ¿cómo? Yo veo que lo primero que podría hacerse sería, en un verdadero ejercicio de autoexploración, sería antes de enfrentar al grupo, enfrentarnos a nosotros mismos como humanos y como docentes, luego, reconocer que fallamos y que siempre se puede mejorar, haciendo a un lado prejuicios y viejos vicios, un poco como el ejercicio del foro dos, en la semana uno. Mi tarea básica, si deseo realizar mejor mi práctica docente, sería recuperar o generar mejor la preguntas, en vez de dar un montón de información responsiva a preguntas que a lo mejor unos autores se plantearon, o yo me planteé, pero mis estudiantes no. Habría que escarbar en el terreno de las inquietudes, despertar la curiosidad, motivar la búsqueda. Entonces, antes de abordar de manera rutinaria cualquier contenido, tengo que preguntarme a dónde espero llegar a partir de ese contenido, para qué les serviría en el sentido más real y práctico y luego, cómo conjuntar lo que explico con los conceptos previos de ellos, esto es inducir a la generación de pensamiento complejo a partir de conceptos fundamentales (Ramírez Sosa, 2007)... y de preferencia, divertirnos al explicar y aprender.
Un maestro debe ubicarse en el servicio para el aprendizaje, como menciona el autor; no está para lucirse o hacerse ver como el especialista y si, definitivamente, hay que estar preparados con elementos como son un mejor discurso docente y manejo de clase, investigación exhaustiva y buen manejo de los contenidos, adecuándolos al nivel de aprendizaje del grupo. Un buen maestro, sabe hacer preguntas y responde sin humillar. Debe advertir a las generaciones nuevas sobre los errores colectivos que hemos cometido o a los cuales hemos estado expuestos, generaciones atrás, Esteve los llama: grandes fracasos colectivos. Debe crearse una identidad como docente, dar el salto de alumno a profesor real, y dejar de culpar al sistema o las circunstancias y en vez de meterse en su funda específica de en lo que hizo su tesis o su especialidad, dar el gran paso a ser universal, dejar de ser el especialista en una excentricidad y desempeñar sus otros roles de delimitador, moderador, negociante, facilitador y administrador en el grupo, ser el que pone la disciplina que no el terrorismo educacionero.
José M. Esteve, confrontó el objetivo de ser docente, para él, es ser maestro de Humanidad y lo verdaderamente importante es ayudar a los estudiantes a comprenderse a si mismos y entender el mundo que los rodea, la pregunta aquí sería ¿cómo? Yo veo que lo primero que podría hacerse sería, en un verdadero ejercicio de autoexploración, sería antes de enfrentar al grupo, enfrentarnos a nosotros mismos como humanos y como docentes, luego, reconocer que fallamos y que siempre se puede mejorar, haciendo a un lado prejuicios y viejos vicios, un poco como el ejercicio del foro dos, en la semana uno. Mi tarea básica, si deseo realizar mejor mi práctica docente, sería recuperar o generar mejor la preguntas, en vez de dar un montón de información responsiva a preguntas que a lo mejor unos autores se plantearon, o yo me planteé, pero mis estudiantes no. Habría que escarbar en el terreno de las inquietudes, despertar la curiosidad, motivar la búsqueda. Entonces, antes de abordar de manera rutinaria cualquier contenido, tengo que preguntarme a dónde espero llegar a partir de ese contenido, para qué les serviría en el sentido más real y práctico y luego, cómo conjuntar lo que explico con los conceptos previos de ellos, esto es inducir a la generación de pensamiento complejo a partir de conceptos fundamentales (Ramírez Sosa, 2007)... y de preferencia, divertirnos al explicar y aprender.
Un maestro debe ubicarse en el servicio para el aprendizaje, como menciona el autor; no está para lucirse o hacerse ver como el especialista y si, definitivamente, hay que estar preparados con elementos como son un mejor discurso docente y manejo de clase, investigación exhaustiva y buen manejo de los contenidos, adecuándolos al nivel de aprendizaje del grupo. Un buen maestro, sabe hacer preguntas y responde sin humillar. Debe advertir a las generaciones nuevas sobre los errores colectivos que hemos cometido o a los cuales hemos estado expuestos, generaciones atrás, Esteve los llama: grandes fracasos colectivos. Debe crearse una identidad como docente, dar el salto de alumno a profesor real, y dejar de culpar al sistema o las circunstancias y en vez de meterse en su funda específica de en lo que hizo su tesis o su especialidad, dar el gran paso a ser universal, dejar de ser el especialista en una excentricidad y desempeñar sus otros roles de delimitador, moderador, negociante, facilitador y administrador en el grupo, ser el que pone la disciplina que no el terrorismo educacionero.
La conciencia, solo viene de experiencias, pero ojo, que no por tener más años, se es más consciente. Y a todo esto, dicen que el mejor liderazgo es aquel que ni se siente, es decir, aquel que sin imposiciones, logra el camino correcto hacia las metas.
Considerando lo anterior, ¿estoy siendo buena docente o mala docente? Por lo leído y lo visto, estamos un poco atrapados en el deber hacer y en el ¿cómo actuar? Creo que no solo coincido en mucho con Esteve también practico varios de sus puntos de vista, pero hay otros en los cuales no estoy siendo eficiente, ahí es en donde necesito trabajar y reforzar más mi práctica docente. Me siento muy afortunada y orgullosa de ser docente y de poder contribuir en el aprendizaje de jóvenes llenos de energía, de los cuales recibo más de lo que doy. E
Considerando lo anterior, ¿estoy siendo buena docente o mala docente? Por lo leído y lo visto, estamos un poco atrapados en el deber hacer y en el ¿cómo actuar? Creo que no solo coincido en mucho con Esteve también practico varios de sus puntos de vista, pero hay otros en los cuales no estoy siendo eficiente, ahí es en donde necesito trabajar y reforzar más mi práctica docente. Me siento muy afortunada y orgullosa de ser docente y de poder contribuir en el aprendizaje de jóvenes llenos de energía, de los cuales recibo más de lo que doy. E
La educación sigue siendo para mí una responsabilidad compartida en la sociedad y la docencia para mí representa la gran oportunidad de participar en el proceso de formación de otros que desde un ángulo más trascendental, es en parte el proceso de mi propia formación.
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Alma DGG